Nunca Antes

Desde que entregué mi trabajo de fin de master y completé mis exámenes finales (ya me han dado las notas y me gradúo con un First Class Honors!) decidí no trabajar durante el verano y dedicarlo a tener tiempo para mí, para descansar, pasar tiempo en la naturaleza y con mi familia, sin demasiados planes ni quehaceres. Simplemente para disfrutar, bailar, pintar, dormir, escribir, visitar amigos, ver las estrellas y atardeceres… esta es una reflexión personal que surgió durante este período de calma. ¡Espero que la disfrutes!

Reflexión personal en tiempos de calma


Nunca me he sentido tan perdida y nunca tan encontrada. Nunca más fuera de control y nunca más conectada. Nunca más desorientada y nunca más centrada. Nunca más emocional y nunca más feliz. Nunca con menos planes y nunca más completa. Nunca con menos ambición y nunca más satisfecha.

Ahora sinceramente lo único que quiero es tener tiempo para pintar, escribir y bailar. Tener tiempo para mí, sin importar nada más. Han sido 4 años de retos, de superarme a mí misma cada día, y de trabajo constante, emocionante y muy intenso. Para mí, ahora lo más importante es volver a conectar conmigo misma, con lo que mi voz interior necesita y dárselo. No es momento de retos ni peleas, es momento de introspección y creación. Es momento de expresión y liberación. Es momento de libertad y autenticidad. Momento de honestidad, de poner mis barreras y sumergirme aún más en mi propia piel. Momento de respirar. Momento de sentir. Momento simplemente de pararme a vivir.

Es sin duda un momento de crear; crear escrituras, pinturas y obras de danza; improvisar con lo que la vida me lanza en cada momento; darme cuenta de que parar es avanzar. Avanzar al darme cuenta de todo lo que ya existe entre nosotros. Es darme cuenta de que la vida es plena cuando te paras a observarla. Es ver cosas que nunca antes te habías parado a apreciar. Es aburrirse y sentir la necesidad de crear. Es no tener nada que hacer y poder dedicar tiempo a cosas que me hacen muy feliz y que normalmente abandono con un último puesto en mi lista de prioridades.

El tiempo es mi mayor riqueza. Mi honestidad conmigo misma la mayor herramienta. Mi concentración en el momento presente el mayor vehículo y sanación. El amor que me inunda por dentro la mayor guía. La paz que comienza a fluir en mi interior la mayor hidratación. Respiro, paro, siento y vivo. Vivo como nunca antes lo había hecho.

Diario de Marina, 17/07/2019

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